Competencia intercultural e igualdad de género

Introducción

¡Bienvenidos al módulo 3 del curso en línea de JustHer! «Competencia intercultural e igualdad de género». Este módulo presenta los conceptos clave de la competencia intercultural y los fundamentos de la igualdad de género, con especial atención a las mujeres migrantes. Para los educadores de adultos, es esencial desarrollar la capacidad de comunicarse de manera eficaz y adecuada con personas de diversos orígenes culturales. La competencia intercultural consiste en aplicar ese profundo conocimiento a situaciones de la vida real y crear un entorno de aprendizaje inclusivo y de apoyo para las mujeres migrantes. Implica una combinación de conocimientos, actitudes y habilidades que permiten al docente interactuar de manera respetuosa y significativa a pesar de las diferencias culturales. El módulo comienza con la comprensión de la cultura en sí misma. Es igualmente importante la actitud, por ejemplo, de apertura, de curiosidad, de empatía o de voluntad para aprender de los demás sin juzgar. Por último, la competencia intercultural incluye habilidades prácticas que ayudan a los educadores de adultos a construir relaciones positivas y a desenvolverse en entornos educativos diversos con confianza y sensibilidad. Además de la competencia intercultural, este módulo también aborda los fundamentos de la igualdad de género en el contexto del trabajo con mujeres migrantes. Los educadores de adultos explorarán cómo los roles y las expectativas de género pueden diferir entre las culturas y cómo estos pueden afectar el acceso de las mujeres a la educación, el empleo y la participación social. El módulo proporcionará orientación sobre cómo reconocer y cuestionar los estereotipos y prejuicios basados en el género, al tiempo que promueve prácticas inclusivas que empoderan a las mujeres migrantes. Se ofrecerán herramientas prácticas y ejemplos de la vida real para ayudar a los educadores de adultos a crear entornos de aprendizaje sensibles al género que respeten tanto la identidad cultural como los derechos individuales.

Subtema 1: Superar los prejuicios y los estereotipos

La competencia intercultural es la capacidad de interactuar de manera respetuosa y eficaz más allá de las fronteras culturales. Cuando se trabaja con mujeres migrantes, esto significa reconocer que los prejuicios y los estereotipos pueden influir silenciosamente tanto en las expectativas del docente como en las experiencias del alumnado. Los estereotipos pueden basarse en la nacionalidad, la religión, la vestimenta, el acento o las habilidades percibidas, y pueden dar lugar a un trato injusto o a expectativas más bajas. Incluso los prejuicios inconscientes pueden afectar la forma en que los educadores de adultos dan feedback, asignan tareas o fomentan la participación. El desarrollo de la competencia intercultural ayuda a los educadores de adultos a identificar y cuestionar estas suposiciones antes de que moldeen la dinámica del aula. También fomenta la empatía, permitiéndoles ver a la persona en lugar del estereotipo. En este subtema se examinarán los estereotipos comunes a los que se enfrentan las mujeres migrantes, como las suposiciones sobre su nivel de educación, sus habilidades lingüísticas o sus ambiciones profesionales. Exploraremos prácticas reflexivas que ayudan al docente a descubrir sus propios prejuicios ocultos. Se proporcionarán herramientas prácticas para crear espacios de aprendizaje inclusivos que reconozcan las diferencias culturales sin reforzar las etiquetas limitantes. Al desarrollar la competencia intercultural, los educadores de adultos pueden sustituir los prejuicios por la comprensión y los estereotipos por una conexión humana genuina. En última instancia, esto no solo favorece el aprendizaje de las mujeres migrantes, sino que también refuerza la confianza y el respeto mutuo en el aula.

Subtema 2: Comprender los roles de género en diferentes culturas

Los roles de género son las expectativas, responsabilidades y comportamientos que las sociedades asignan a las personas en función de su género. Estos roles pueden variar mucho entre las diferentes culturas, lo que influye en las estructuras familiares, la participación laboral, la toma de decisiones y la interacción social. En algunas culturas, los roles de género son más rígidos, con tareas claramente definidas para hombres y mujeres, mientras que en otras son más flexibles y compartidos. Para las mujeres migrantes, adaptarse a un nuevo contexto cultural puede significar lidiar con dos conjuntos de expectativas de género: las de su país de origen y las de su nueva comunidad. A veces estas expectativas coinciden, pero a menudo pueden entrar en conflicto, lo que genera estrés o incertidumbre. Las diferencias culturales en los roles de género pueden afectar la voluntad o la capacidad de las mujeres para participar en la educación, el trabajo o la vida pública. Por ejemplo, en algunas sociedades, se les desalienta a tomar decisiones de manera independiente o incluso hablar en público, lo que puede influir en su confianza en el aula. Por el contrario, trasladarse a una cultura con normas más igualitarias puede ofrecer nuevas oportunidades, pero también puede crear tensiones dentro de las familias o las comunidades. En este subtema se explorará cómo los educadores de adultos pueden reconocer y respetar las diferencias culturales al tiempo que promueven la igualdad de género. Al comprender las raíces culturales de los roles de género, los educadores pueden ayudar a las mujeres migrantes a tomar decisiones informadas y a construir su propio camino.

Evaluación y reflexión del módulo:

Para evaluar su comprensión del contenido del módulo, cada subtema incluye preguntas de evaluación. Estas preguntas están diseñadas para ayudarle a consolidar su comprensión de los conceptos clave presentados. Además, al final del módulo encontrará preguntas para «reflexionar», que le animarán a profundizar en los temas tratados y en su aplicación en su propia práctica educativa.

Resultados del aprendizaje

Al completar este módulo, usted será capaz de:

  • Explicar las principales características de la cultura (aprendida, compartida, dinámica y sistémica) y cómo influyen en la comunicación y el comportamiento, especialmente cuando se trabaja con mujeres migrantes.
  • Aplicar el modelo cultural del iceberg de Edward T. Hall para identificar elementos culturales superficiales, poco profundos y profundos, y utilizar esta comprensión para crear entornos de aprendizaje inclusivos y respetuosos.
  • Reconocer y abordar los prejuicios y estereotipos (explícitos e implícitos) en contextos educativos, e implementar estrategias para reducir su impacto negativo en la confianza, la participación y la retención del alumnado.
  • Demostrar comprensión de los roles de género y la orientación sexual en las diferentes culturas, y utilizar enfoques culturalmente sensibles para crear confianza, respeto e inclusión para las mujeres migrantes.
  • Practicar la competencia intercultural integrando actitudes, conocimientos, interpretación, pensamiento crítico y habilidades de interacción para fomentar el diálogo, respetar la diversidad y promover el empoderamiento en las aulas multiculturales.

Contenido

Unidad 1. Superar los prejuicios y estereotipos

Hay tantas cosas que podemos decir sobre la cultura, ya que existen miles de definiciones de la misma en todo el mundo. Según Cristina De Rossi, antropóloga del Barnet and Southgate College de Londres, la cultura abarca la religión, la comida, lo que vestimos, cómo lo vestimos, nuestro idioma, el matrimonio, la música, lo que creemos que está bien o mal, cómo nos sentamos a la mesa, cómo saludamos a los visitantes, cómo nos comportamos con nuestros seres queridos y un millón de cosas más.

Basándonos en numerosas investigaciones, a efectos de este módulo utilizaremos cuatro características principales de la cultura para comprender mejor la competencia intercultural.

  • La cultura se aprende. Las culturas no son innatas ni biológicas, son algo que aprendemos a través de la interacción con los demás. Cuando se trabaja con mujeres migrantes, es importante saber de dónde vienen y cuáles son las particularidades de su país. Sin embargo, hablar con ellas proporciona una comprensión más profunda de sus especificidades.
  • La cultura se comparte. Las personas que operan dentro de una cultura comparten el mismo conjunto de interpretaciones. Es importante que la otra parte se sumerja en este intercambio y comprenda los principios básicos.
  • La cultura es dinámica. Las culturas cambian (lentamente) con el tiempo. No son estáticas, por lo que debemos aprender continuamente sobre una cultura.
  • La cultura es sistémica. Las culturas impregnan las creencias individuales, las interacciones sociales, las leyes y las instituciones. Es precisamente esta característica la que a veces dificulta el trabajo con las mujeres migrantes, porque a menudo el educador para adultos no está familiarizado con las creencias profundas y las interacciones sociales con las que estas personas han crecido y que siguen aplicando en su vida cotidiana, incluso en otro país.

Imagen: Modelo del Iceberg Cultural de Edward T. Hall

Fuente: https://www.researchgate.net/figure/Edward-T-Halls-Cultural-Iceberg_fig2_361162662

Figura: Multilingüismo y competencia intercultural, por Jessica Zoni Upton

El modelo cultural del iceberg de Edward T. Hall describe la cultura como un conjunto de tres capas ---superficial, superficial y profunda---, cada una de las cuales representa un grado diferente de visibilidad e influencia sobre la forma de pensar y actuar de las personas.

1. Cultura superficial

Esta capa superior abarca los aspectos externos y evidentes de una cultura, es decir, aquellos que se perciben rápidamente. Incluye el idioma, los estilos de vestir, las comidas tradicionales, las celebraciones, el arte, la música y otras costumbres visibles. Estas características suelen ser las primeras que perciben los recién llegados, pero solo constituyen una pequeña parte del conjunto cultural.

Reconocer la cultura superficial ayuda a generar confianza y "rapport" iniciales. Los educadores pueden utilizar elementos culturales visibles, como las preferencias lingüísticas, la vestimenta o las comidas familiares, como punto de partida para la participación, sin olvidar que las creencias y experiencias más profundas pueden no ser visibles de inmediato, pero son igualmente importantes para el aprendizaje y el apoyo.

2. Cultura superficial (Nota: Se refiere a la capa intermedia, justo debajo de la superficie)

Aquí se encuentran las reglas no escritas y los entendimientos compartidos que dan forma a las interacciones cotidianas. No son evidentes de inmediato, pero generalmente se conocen dentro del grupo. Algunos ejemplos son las normas sobre el espacio personal, las formas de utilizar el lenguaje corporal, los modales y los rituales sociales comunes. Estos factores influyen en la forma en que las personas interactúan, y pasarlos por alto puede dar lugar fácilmente a malentendidos cuando se pasa de una cultura a otra.

La conciencia de la cultura superficial ayuda a los educadores a evitar malentendidos involuntarios y a crear espacios de aprendizaje inclusivos. Al aprender sobre las diferentes normas sociales, como el contacto visual, los gestos o el turno de palabra en una conversación, los educadores pueden adaptar su estilo de enseñanza y fomentar un entorno respetuoso en el que las mujeres migrantes se sientan cómodas participando.

3. Cultura profunda

Es la base de una cultura: sus valores profundamente arraigados, sus sistemas de creencias y sus formas de ver el mundo. Incluye puntos de vista sobre la autoridad, conceptos del tiempo, actitudes hacia las relaciones, creencias espirituales o religiosas y suposiciones sobre la vida. Estos elementos suelen ser inconscientes para quienes los comparten, pero influyen poderosamente en el comportamiento. Comprenderlos suele requerir tiempo, confianza y un compromiso estrecho.

La cultura profunda moldea las expectativas del alumnado sobre la educación, la comunicación y la autoridad. Los educadores que se toman el tiempo para comprender estos valores subyacentes ---a través de la paciencia, la escucha activa y la construcción de relaciones--- pueden crear experiencias de aprendizaje que respeten la identidad cultural y, al mismo tiempo, apoyen el crecimiento personal y el empoderamiento.

En este sentido, también debemos prestar atención a lo que realmente es la competencia intercultural. Elegimos una definición bastante amplia de M. Byram: la competencia intercultural consta de cinco elementos principales: actitudes, conocimientos, habilidades de interpretación, habilidades cognitivas y de interacción, y conciencia cultural crítica.

Comprender los prejuicios y los estereotipos

El sesgo se refiere a la tendencia a favorecer o perjudicar a determinadas personas o grupos basándose en ideas preconcebidas. El sesgo explícito es consciente y deliberado. Un docente con sesgo explícito puede expresar abiertamente la creencia de que determinados grupos son menos capaces o menos motivados. El sesgo implícito es inconsciente y automático, y opera fuera de la conciencia. Influye en los juicios rápidos y en las decisiones cotidianas, incluso entre personas que apoyan conscientemente la igualdad. Otra investigación de Greenwald y Banaji (1995) sobre la cognición social implícita muestra que los prejuicios implícitos pueden medirse mediante herramientas como el Test de Asociación Implícita y que a menudo entran en conflicto con nuestras creencias declaradas. Ambos tipos de prejuicios pueden afectar a la dinámica del aula: los prejuicios explícitos pueden manifestarse en forma de desánimo abierto, mientras que los implícitos pueden influir sutilmente en el tono de voz, el contacto visual o las oportunidades que se ofrecen a los alumnos.

Los estereotipos son creencias simplificadas y generalizadas sobre un grupo, por ejemplo, suponer que todas las mujeres migrantes de un determinado país tienen un bajo nivel de educación. Según la Teoría de la Identidad Social de Tajfel (1979), los seres humanos tienen una tendencia natural a clasificar a las personas en «grupos internos» y «grupos externos». Esta categorización ayuda a simplificar un mundo complejo, pero también conduce a una generalización excesiva.

Los estereotipos también pueden formarse a través del aprendizaje social (Bandura, 1977), en el que los individuos absorben actitudes y creencias de la familia, los compañeros, los medios de comunicación y las instituciones. Cuando se repiten ciertas representaciones, como las descripciones que hacen los medios de comunicación de las mujeres migrantes como dependientes o actores pasivos, estas se arraigan en el pensamiento colectivo.

Los estereotipos se mantienen a través de varios mecanismos psicológicos:

Sesgo de confirmación (Nickerson, 1998): las personas tienden a fijarse y recordar la información que confirma sus creencias existentes, ignorando las pruebas que las contradicen. Profecía autocumplida (Merton, 1948): si un docente asume que una mujer migrante tendrá dificultades, puede que, inconscientemente, le plantee menos retos o le brinde menos apoyo, lo que puede conducir al bajo rendimiento esperado. Amenaza del estereotipo (Steele y Aronson, 1995): la conciencia de los estereotipos negativos puede causar ansiedad en las alumnas, lo que reduce el rendimiento y refuerza el estereotipo. Refuerzo estructural: Las prácticas culturales, institucionales y sistémicas pueden perpetuar los estereotipos al limitar el acceso a la educación, el trabajo o los puestos de liderazgo de las mujeres.

La reducción de los prejuicios explícitos e implícitos en el aula comienza con la concienciación. Los educadores de adultos deben reconocer primero que toda persona cae en sesgos, a menudo inconscientes, que pueden influir en las decisiones, las expectativas y las interacciones. Herramientas como el Test de Asociación Implícita, los diarios de reflexión y la observación entre compañeros pueden ayudar a visibilizar estas actitudes ocultas. Una vez conscientes de ello, los educadores de adultos pueden ampliar activamente su comprensión de las diversas experiencias de las mujeres migrantes mediante el contacto con historias auténticas, la invitación a voces de la comunidad al aula y la integración de materiales culturalmente relevantes en las lecciones. Esta perspectiva más amplia ayuda a contrarrestar las imágenes limitadas creadas por los estereotipos.

Cuando surgen estereotipos o comentarios sesgados, ya sea por parte de compañeros docentes o de parte del alumnado o incluso de uno mismo, deben abordarse con respeto, pero de forma directa. Hacer preguntas aclaratorias y ofrecer perspectivas alternativas basadas en pruebas interrumpe las suposiciones perjudiciales antes de que moldeen la cultura del aula. Los prejuicios también pueden reducirse ajustando las prácticas docentes: utilizando la participación estructurada para garantizar que se escuchen todas las voces, ofreciendo igualdad de acceso a tareas desafiantes y proporcionando comentarios que se centren en el esfuerzo y la estrategia, en lugar de en expectativas preconcebidas.

Establecer relaciones genuinas con el alumnado como individuos es otra herramienta poderosa. Al aprender sus nombres, escuchar sus objetivos y reconocer sus fortalezas únicas, los educadores de adultos van más allá de las etiquetas de grupo para ver a la persona que tienen delante. Por último, el apoyo estructural es esencial: las normas del aula deben valorar explícitamente el respeto y la inclusión, los materiales didácticos deben reflejar la diversidad cultural y de género, y los principios contra los prejuicios deben integrarse en el desarrollo profesional. Combinando la autorreflexión, las prácticas inclusivas y el compromiso genuino, los educadores de adultos pueden sustituir los prejuicios por la comprensión, creando un entorno de aprendizaje en el que las mujeres migrantes sean valoradas, empoderadas y capaces de prosperar.

Impacto en el entorno de aprendizaje: efectos psicológicos en los alumnos

Los prejuicios y los estereotipos en el aula no solo moldean el comportamiento de los educadores de adultos, sino que influyen en la experiencia psicológica del alumnado de formas poderosas y, a menudo, invisibles. En el caso de las mujeres migrantes, estos efectos pueden manifestarse en sutiles cambios en la confianza, la voluntad de participar y la capacidad de mantener el interés a lo largo del tiempo. Cuando el alumnado percibe que se les ve a través del prisma de un estereotipo, pueden interiorizar esas suposiciones, lo que les lleva a dudar de sí mismos y a creer menos en sus capacidades.

La confianza suele ser la primera víctima. Las mujeres migrantes que se enfrentan a un nuevo idioma y sistema educativo pueden sentirse inseguras; incluso pequeñas señales de prejuicio ---menos preguntas dirigidas a ellas, suposiciones sobre su nivel de competencia--- pueden reforzar la creencia de que no pertenecen a ese lugar. La participación también se ve afectada. Aquellos alumnos que anticipan un juicio negativo pueden retirarse de los debates, evitar participar voluntariamente en las actividades o limitar la interacción con el docente y sus compañeros. Con el tiempo, esta menor participación puede perjudicar no solo los resultados académicos, sino también la integración social y la autoeficacia.

La retención, es decir, la capacidad de permanecer en un programa hasta su finalización, puede verse afectada cuando el entorno de aprendizaje resulta poco acogedor o discriminatorio. Las prácticas que afirman la competencia, fomentan la expresión y celebran el progreso ayudan a reconstruir la confianza, fomentan la participación activa y mejoran la persistencia.

Los prejuicios y los estereotipos también configuran el entorno social dentro del aula, influyendo en las relaciones entre el docente y el alumnado, así como entre los compañeros. Cuando los prejuicios no se examinan, el alumnado puede percibir estas señales y formarse sus propias opiniones sesgadas sobre sus compañeros, lo que puede dar lugar al aislamiento social o incluso a conflictos.

Las relaciones positivas son un factor clave para la motivación y el compromiso; cuando las mujeres migrantes se sienten respetadas y valoradas como personas, son más propensas a asumir riesgos, hacer preguntas y colaborar. Por el contrario, cuando se sienten estereotipadas o marginadas, pueden retraerse, lo que les hace perder oportunidades de interacción y crecimiento significativos.

Crear una cultura inclusiva en el aula requiere un esfuerzo deliberado para fomentar el respeto mutuo, alentar el diálogo abierto sobre la diversidad y modelar comportamientos equitativos. Los educadores de adultos pueden tender puentes facilitando el trabajo en grupo que valore las perspectivas diversas y reconociendo y abordando cualquier patrón de exclusión que surja. Al fomentar una comunidad solidaria en la que se escuchan y validan todas las voces, los educadores no solo combaten los efectos negativos de los prejuicios, sino que también mejoran la experiencia de aprendizaje general para todos.

Unidad 2. Comprender los roles de género en diferentes cultura

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos ofrece la siguiente interpretación del género, que abarca las características, normas, comportamientos y roles socialmente construidos asociados con ser mujer, hombre, niña o niño; varía según las sociedades y a lo largo del tiempo, y es distinto del sexo.

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas) nos ofrece otra interpretación del género: El significado social que se le da al hecho de ser mujer u hombre. Los roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera apropiados; estos se aprenden, son específicos del contexto y pueden cambiar.

A los efectos de este módulo, señalamos que el género (roles/expectativas sociales) es diferente del sexo (características biológicas), aunque ambos interactúan.

Lo más importante para los educadores de adultos es comprender los roles de género: son normas construidas socialmente que determinan cómo deben pensar, hablar, vestirse e interactuar las mujeres y los hombres dentro de una sociedad. Estos roles varían mucho entre las culturas y pueden cambiar con el tiempo. La orientación sexual, por ejemplo, describe un patrón de atracción emocional y sexual hacia los hombres, las mujeres, ambos o ninguno. La orientación sexual no está vinculada a la identidad de género; por ejemplo, un hombre transgénero puede ser heterosexual o gay, del mismo modo que otro hombre puede ser heterosexual o gay. Sin embargo, estas dos facetas de la identidad suelen estar vinculadas por las personas y afectan a la forma en que se trata y se percibe a las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBTQ).

Para los educadores de adultos, esta comprensión de la orientación sexual y los roles de género genera confianza y respeto. Las mujeres migrantes pueden provenir de culturas con normas diferentes sobre el género y la sexualidad. Si el docente es consciente de estas diferencias, puede crear un entorno en el que las mujeres se sientan comprendidas y respetadas. Sin sensibilidad cultural, un docente bien intencionado puede decir o hacer cosas que se perciben como irrespetuosas o alienantes. Comprender los roles de género y la orientación sexual ayuda a los educadores de adultos a abordar cuestiones como la discriminación, la violencia de género o la desigualdad en el lugar de trabajo, al tiempo que promueve la confianza y la autonomía. Esta comprensión les permite fomentar el pensamiento crítico sin faltar al respeto a la identidad cultural.

Consejos prácticos para desarrollar esta comprensión

Aprendizaje cultural: Estudiar los antecedentes culturales de las mujeres con las que se trabaja, incluidas las costumbres, las creencias y las normas de género comunes en sus países de origen.

Ejemplo: La encuesta «Comprender las masculinidades» (2016-2017) realizada por ONU Mujeres y Promundo en zonas rurales y urbanas de Marruecos (junto con Egipto, Líbano y Palestina) reveló que muchos hombres ven a las mujeres como cuidadoras y administradoras del hogar, mientras que los hombres se posicionan a sí mismos como guardianes y responsables de la toma de decisiones. Esto refleja las fuertes normas de género tradicionales en las sociedades rurales marroquíes.

Fátima, estudiante de una zona rural de Marruecos, vive en Ámsterdam (Países Bajos).

Sugerencia: Es posible que haya crecido con roles de género tradicionales, en los que las mujeres se centran en las tareas familiares y los hombres son los principales sustentadores económicos. Comprender la importancia del honor familiar y la modestia en su cultura puede ayudar al docente a introducir nuevas oportunidades (como la formación profesional) de una manera que respete sus valores y, al mismo tiempo, fomente su independencia.

Para contextualizar, un ejemplo: Si Fátima es originaria de una zona rural de Marruecos y ahora vive en Ámsterdam, es posible que se encuentre con un enfoque muy diferente ---y, para ella, posiblemente desconocido--de los roles de género y la diversidad de género.

Para mejorar la relación entre el docente y la mujer migrante, se puede:

Considerar el punto de partida: los roles de género suelen ser muy binarios (hombre/mujer) en algunas culturas y pueden estar determinados por normas religiosas y/o comunitarias. Es posible que temas como la identidad transgénero no se hayan debatido abiertamente. Explicar la diferencia entre identidad de género y sexo biológico. Fomentar el diálogo respetuoso en clase. Compartir historias o vídeos de personas transgénero que contribuyen a la vida comunitaria en Ámsterdam ---en la educación, los deportes, las artes--mostrando que forman parte del tejido social. Organizar intercambios interculturales en los que las personas puedan hablar sobre la diversidad de género en sus propios países, comparando similitudes y diferencias.

Escucha activa: hacer preguntas abiertas sobre experiencias y perspectivas sin juzgar.

Sugerencia: Tomando de nuevo el ejemplo de Fátima, si ella expresa su incomodidad cuando sus compañeros de clase hablan abiertamente sobre las parejas del mismo sexo. En lugar de corregirla inmediatamente, el docente practica la escucha activa:

En resumen, para los educadores de adultos hay cuatro pasos:

  1. Hacer preguntas abiertas en lugar de dar respuestas rápidas.
  2. Utilizar la reflexión (ejemplo: «He oído que... ¿Lo he entendido bien?»).
  3. Demostrar que se reconocen las diferentes perspectivas culturales. Utilizar la escucha como puente para introducir con delicadeza nuevas perspectivas sobre los roles de género y la diversidad o los retos interculturales.

Formación profesional: Asistir a talleres sobre género, sexualidad y comunicación intercultural. Los educadores de adultos se pueden beneficiar enormemente de asistir a talleres sobre género, sexualidad y comunicación intercultural para reforzar su comprensión y sensibilidad. Esta formación les prepara para abordar las diversas necesidades de las mujeres migrantes y tratar con confianza temas potencialmente delicados. Los cursos en línea, los seminarios web o los módulos de formación breves pueden ofrecer opciones flexibles.

Sugerencia: Los educadores de adultos pueden recopilar recursos en línea (vídeos, artículos o testimonios) sobre mujeres como Fátima que han construido nuevas trayectorias profesionales en Europa. Utilice estos materiales en los debates en clase para mostrar ejemplos con los que el alumnado puedan identificarse, al tiempo que les invita a compartir sus propias opiniones. La formación también proporciona a estos las habilidades necesarias para abordar cuestiones delicadas de forma respetuosa, sin menospreciar los valores culturales.

Autorreflexión: Los educadores de adultos deben examinar periódicamente sus propios prejuicios culturales, sesgos y zonas de confort para evitar proyectarlos en los alumnos. La autorreflexión les ayuda a reconocer cuándo sus propios antecedentes influyen en la forma en que interpretan las decisiones, los retos o el silencio de una mujer migrante.

Sugerencia: Como ejemplo, Fátima, que es de una zona rural de Marruecos y que ahora vive en Ámsterdam, suele evitar el contacto visual directo con un docente varón. La primera reacción podría ser pensar que Fátima no tiene confianza en sí misma o que no está interesada en la clase. De este modo, el docente, a través de la autorreflexión, puede reconocer que, en la cultura de Fátima, el contacto visual se asocia con el respeto y no falta de interés. Puesto que, en el contexto de Fátima, evitar el contacto visual prolongado con los hombres puede ser un signo de modestia y respeto.

¿Cómo explicar a las mujeres migrantes que las diferencias son aceptadas?

Concepto de valores compartidos: la solidaridad social, el sentido de unidad y conexión dentro de una sociedad, constituye la base de cualquier grupo social funcional. Permite a las personas trabajar juntas, confiar unas en otras y sentirse parte de una comunidad cohesionada. Los valores compartidos son un mecanismo fundamental a través del cual se crea y se mantiene la solidaridad social. Para los educadores de adultos que trabajan con mujeres migrantes, el uso de estos valores compartidos como método de trabajo puede llevarse a cabo a través de ejemplos de respeto mutuo e igualdad, que se entienden en la mayoría de las culturas. Concepto de aceptación y tolerancia: los educadores de adultos deben dar ejemplo de aceptación en su propio comportamiento y en el entorno del aula: lenguaje inclusivo, modelos de conducta diversos, representación visible de diferentes orientaciones y roles. Narración de historias: en el proceso de trabajo, se pueden contar historias sobre mujeres u hombres de diferentes orientaciones, que son particularmente capaces en su trabajo, que contribuyen a la comunidad con sus actividades, que tienen sus propias historias personales de éxito. Dialogicidad: el educador para adultos debe abordar las diferencias culturales de las mujeres migrantes con un enfoque abierto y comprensivo, animándolas a contar sus historias, experiencias y cultura. Debe provocar una conversación tranquila, libre de preocupaciones u otras restricciones, para que el ambiente de trabajo sea agradable para todos.

(Imagen: Figura 2: Diversidad / Pixabay)

(Imagen: Figura 2: Diversidad / Pixabay)

Autoevaluación

Question text

Reflexión

Reflexión: subtema 1. Si la cultura superficial es la más fácil de reconocer, pero la cultura profunda es la que tiene un mayor impacto, ¿cómo pueden los educadores de adultos ir más allá de «celebrar la diversidad» (comida, música, vestimenta) para abordar valores culturales más profundos de una manera respetuosa? ¿Qué oportunidades de diálogo podría compartir desde su perspectiva y experiencia?

Reflexión - Subtema 2: ¿Qué deben hacer los educadores de adultos cuando, por ejemplo, una alumna expresa su incomodidad con temas como la diversidad de género o las relaciones entre personas del mismo sexo en clase? ¿Cómo se pueden utilizar conceptos como el respeto, la solidaridad o la igualdad como base común para debatir cuestiones delicadas entre culturas?

Resumen

Todo el módulo está diseñado para apoyar a los educadores de adultos.

El subtema 1 explica la naturaleza multifacética de la cultura, destacando que es aprendida, compartida, dinámica y sistémica. Presenta el modelo del iceberg de Edward T. Hall. Exploramos los prejuicios y los estereotipos en la educación. Para las mujeres migrantes, estos prejuicios pueden dañar su confianza, participación y retención. El subtema 1 subraya la importancia de las prácticas docentes inclusivas: reconocer los prejuicios personales, abordar los estereotipos de forma directa, valorar la diversidad cultural y construir relaciones positivas entre el docente y el alumnado.

El subtema 2 explora el concepto de género como una construcción social, distinta del sexo biológico. Destaca cómo los roles de género ---las expectativas sociales para hombres y mujeres--- varían según las culturas y pueden evolucionar con el tiempo. Los educadores de adultos que trabajan con mujeres migrantes deben comprender estas diferencias para fomentar la confianza, el respeto y la inclusión. El ejemplo de Fátima, procedente de una zona rural de Marruecos y que ahora vive en Ámsterdam, ilustra los retos a los que pueden enfrentarse las mujeres migrantes cuando se encuentran con normas culturales diferentes. Para responder a ello, se anima a los educadores a aplicar algunas estrategias. El subtema hace hincapié en la promoción de valores compartidos, la aceptación, la tolerancia, el storytelling y el diálogo como vías para lograr aulas inclusivas en las que se respeten las diferencias culturales y las mujeres migrantes puedan prosperar.

Recursos y referencias

Glosario

Actitudes: En psicología, una actitud se refiere a un conjunto de emociones, creencias y comportamientos hacia un objeto, persona, cosa o evento en particular. La actitud también puede describirse como la forma en que evaluamos algo o a alguien. Por ejemplo, tendemos a responder de manera positiva o negativa sobre ciertos temas.

Conocimiento: El conocimiento es fundamental en cualquier debate sobre el aprendizaje y puede entenderse como la forma en que los individuos y las sociedades aplican significado a la experiencia. Por lo tanto, puede considerarse en términos generales como la información, la comprensión, las habilidades, los valores y las actitudes adquiridos a través del aprendizaje. Como tal, el conocimiento está indisolublemente ligado a los contextos culturales, sociales, ambientales e institucionales en los que se crea y reproduce.

Habilidades de interpretación: Implican la capacidad de comprender, analizar y deducir el significado de diversas formas de información, como textos, datos y lenguaje hablado. Estas habilidades son cruciales para tomar decisiones informadas, resolver problemas y comunicarse de manera eficaz en diferentes contextos. Para mejorar estas habilidades, es importante practicar el pensamiento crítico, interactuar con diversos medios de comunicación y reflexionar sobre los prejuicios y suposiciones personales.

Cognición: Cognitivo es un término utilizado en psicología para describir todo lo relacionado con el pensamiento, el aprendizaje y la comprensión. Las habilidades cognitivas son algo que se utiliza todos los días. Por ejemplo, cuando se aprende a tocar un nuevo instrumento, se utilizan las habilidades cognitivas para aprender los fundamentos de la teoría musical, captar melodías, aprender las notas y reunir toda esa información para producir música. La cognición incluye todos los procesos conscientes e inconscientes que intervienen en el pensamiento, la percepción y el razonamiento. Algunos ejemplos de cognición son prestar atención a algo del entorno, aprender algo nuevo, tomar decisiones, procesar el lenguaje, sentir y percibir los estímulos del entorno, resolver problemas y utilizar la memoria.

Según Michael Byram, la conciencia cultural crítica es la capacidad de evaluar, de forma crítica y sobre la base de criterios explícitos, las perspectivas, prácticas y productos de la propia cultura y de otras culturas y países.

Financiado por la Unión Europea. No obstante, las opiniones expresadas son únicamente las de los autores y no reflejan necesariamente las de la Unión Europea o la Agencia Nacional. Ni la Unión Europea ni la Agencia Nacional pueden ser consideradas responsables de ellas.

No de proyecto: 2023-1-NL01-KA220-ADU-000157556